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LA CONQUISTA EN NUMEROS

Dos sombras encerradas en una casa aislada por el alambrado. Un pueblo es rematado en una legislatura. Una provincia convertida en el feudo de un rey extranjero. Un país rifa su soberanía.

Estas aseveraciones no colorean el mapa de un pasado de dominio, ni la realidad del continente negro, sino que configuran la situación de reparto y propiedad de tierras en la republica argentina. Basta decir que, según un informe realizado por la Federación Agraria Argentina, el 10 % del suelo nacional se encuentra en manos de dueños extranjeros para terminar de ilustrar el grave panorama. A 130 años de la, mal llamada, conquista del desierto hoy se repite la invasión de manos foráneas sobre poblados y terrenos. Pasados de moda los rifles remington las herramientas de la nueva vanguardia son abultadas billeteras y mecanismos de venta irregulares.

El ejemplo más significativo, por repetidos episodios que fueron noticia en los últimos tiempos, es el del millonario Douglas Tompkins propietario de 230 mil hectáreas en la provincia de Corrientes. Las tierras en cuestión incluyen caminos, una escuela (palabras de un poblador dicen que fue demolida por el norteamericano), viviendas (desalojadas por orden del nuevo dueño), un cementerio y los espejos de agua del sistema del Ibera cuyos accesos fueron cerrados. Caso emblemático también es el de la familia Benetton, italianos nativos y uno de los mayores terratenientes de la Argentina, con sus 900 mil hectáreas en la Patagonia. Vecino de los empresarios textiles, el británico Joseph Lewis es amo de 14 mil hectáreas que incluyen las tierras que rodean Lago Escondido y la cuenca del Río Azul.

Los números y el fraude siguen. La empresa chilena Arauco es propietaria del 6% del territorio de la provincia de Misiones. El grupo AIG cuenta entre su patrimonio 1 millón y medio de hectáreas en Salta, alrededor del 7% del territorio provincial. GCN Combustible SRL posee 700 mil hectáreas catamarqueñas. Un grupo malayo adquirió 250 mil hectáreas en la cordillera mendocina.  La estrategia de compra compartida por todos es la omisión del Art.2639 y 2340 del código civil, establece el libre acceso a los espejos de agua y a las riberas (considerados bienes de dominio publico), y del decreto ley 15385/44, declara de conveniencia nacional que las zonas de seguridad nacional  (hasta a 150 kilómetros de las fronteras y 50 kilómetros de las costas) pertenezcan a ciudadanos argentinos nativos. Dejando de lado el daño realizado a la soberanía del Estado y de los ciudadanos.

Investigaciones y hechos concretos señalan que la época de liquidación en el mercado argentino de tierras llego para quedarse. Avisos aparecidos en una publicación inglesa, Financial Times, y denunciados por el diputado chubutense Fernando Urbano ofrecen a la venta la naciente del Río Foyel junto a 8 millas del mismo río, 5 millas del Río Chubut, un valle entero y 47880 acres, mientras que otro publicita una propiedad de 200 acres ubicada en la costa de Puerto Madryn. Concientes de las necesidades de los compradores la legislatura de Corcovado, Chubut, colisiono con el gobernador de la provincia, Mario Das Neves, al autorizar la venta de campos a 64 dólares la hectárea en plena zona cordillerana donde las mismas, en palabras del mandatario, están valuadas en 20 mil o 25 mil dolares cada una. En el mismo sendero Catamarca autorizo la venta de 100 mil hectáreas a un grupo holandés a 8 dólares cada una.

Los casos sobran, los números aumentan, las tierras disminuyen y el suelo se diluye.

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Mundial 78.Verdad o Mentira

En la sede Ramos Mejia de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires Cristian Remoli, periodista deportivo y documentalista, brindó una charla sobre su opera prima “Mundial 78.Verdad o Mentira”. La presentación, organizada por la profesora Clarisa Veiga, se llevó a cabo en el marco de la materia Taller III (de Multimedios).

A diferencia de lo sucedido con otros personajes (conferencia de prensa de Pablo Reyero en circunstancias similares) la entrada de Remoli no rompió el clima distendido que gobernaba el aula. Posible explicación de esto, el tema que se trataría en la charla: un film sobre las irregularidades del Mundial 78, un film sobre fútbol para aquellos que pretenden simplificar, un tema que carece de aristas relevantes dentro de un ámbito académico. Pensamiento, este último, que encuentra eco en Remoli, “el gran error de los intelectuales es considerar al fútbol y la cultura popular como cosa menor y despreciarlo, el fútbol es un gancho importantísimo que permite hablar de otras cosas”.

Palabras van, palabras vienen, el tiempo pasó y el aura amistosa que imperaba en la charla permitió saltar de tópico a tópico, de tema a tema, hasta llegar a esas otras cosas a las que abre la puerta el fútbol. “El mundial 78 muestra la capacidad de los argentinos de vivir en la irrealidad absoluta sin darnos de cuenta”, dice el documentalista. Es que según el periodista-cineasta “a la gente del deporte no le importa la verdad”, no le importa lo turbio que se arrastró y escondió detrás del logro conseguido en el año 1978, “Grondona me dijo cuanto menos se hable de todo mejor”. Según el realizador del incisivo documental en el ambiente del fútbol parecería que todo aquel que vincula el mundial con la sangrienta dictadura que gobernaba en esos años la Argentina y avanza por la senda de la verdad resta gloria deportiva a lo obtenido por la selección nacional. “Un amigo me dijo ver este documental es como enterarse de que  Sandro es puto”, definición que grafica lo que significa para los argentinos el analizar la copa del mundo ubicándola en el contexto oscuro en el que se logro.

Testimonio claro del imperativo nacional de silencio que sobrevuela alrededor de este tema es el sendero de censura que debió atravesar el documental antes de poder ver la luz. Luego de terminar el rodaje iniciado en el 2003, cuenta Remoli, los crudos se presentaron en TYC SPORTS (productor de la cinta) que sin dar razones decidió no ponerlo al aire, “en ningún momento me dijeron el por qué de la censura”.

Una posible respuesta a este atentado contra la libre expresión es el lazo que mantiene la empresa propietaria del monopolio de los eventos deportivos (TYC SPORTS), particularmente los partidos de fútbol, con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Años atrás se registró un caso de censura en dicha señal televisiva, el levantamiento del aire del programa “El sello”, luego de transmitirse declaraciones antisemitas del presidente de la asociación, Julio Grondona. Off de record Remoli narra lo sucedido, “hicieron un meeting para bajar línea por lo que había pasado: hacer quedar mal a la AFA. No había que hablar mal de la AFA, ni de los socios, ni de política, había que entretener”. Acallado en canales deportivos el material se presentó en Canal 7 a la búsqueda de un espacio pero no hallo eco, “tampoco me quisieron porque eran socios de la AFA para transmitir el mundial 2006”. Tras una convivencia prolongada con la censura el material viajó al exterior donde encontró su lugar. Seleccionado en un festival sobre  fútbol en Frankfurt, expuesto en “La carrera de Miguel” (evento realizado simultáneamente en Italia y Argentina que recuerda a uno de los tantos desaparecidos victimas de la dictadura del 76), seleccionado en los festivales de cine de Roma, Montevideo, Punta del Este, y Cuba.

Aun después de haberle presentando a los protagonistas argentinos del mundial todo el material con el que contaba sobre las irregularidades del evento y su utilización en el momento más trágico de la historia argentina algunos de ellos siguen negándolos. Remoli define a la reacción de Menotti y sus pares deportistas como a la de negadores. “Los jugadores no son marcianos, son actores sociales, ellos tendrían que haber tenido algún gesto, Menotti era Gardel. Aunque creo que son los últimos en la lista de responsables tiene que haber autocrítica, Menotti niega, niega, niega”. Igualmente Remoli aclara, “a los futbolistas no les  pido que sean Camilo Cienfuegos pero si autocrítica”.

El testimonio fílmico y oral elaborado por el documentalista transmite un mundo bipolar, dividido en fantasía y terror. Aquellos que eligen la fantasía lo hacen aun cuando eso implique defender lo indefendible y encubrir a los cómplices del asesinato de 30000 personas. A juicio del joven periodista “los futbolistas estaban al tanto de todo lo que ocurría en el país, pero también existe responsabilidad en el periodismo que son quienes tienen el deber de contar”.

El fútbol es un entretenimiento encerrado en la historia y, hasta el momento, carcelero de verdades.

Entrevista a Pablo Reyero

A poco de haber comenzado el rodaje de su nuevo documental (el cual todavía carece de nombre pero tiene como ejes a una familia del interior del país y la represión durante la ultima dictadura militar) Pablo Reyero brindó una conferencia de prensa, organizada por la Prof.Veiga en el marco de la cursada de la materia Taller III, en la que fuera su casa de estudios entre los años 1989-1994, el edificio de la carrera de ciencias de la comunicación de la Universidad de Buenos Aires. Sentado frente alrededor de 50 alumnos de tercer año el director argentino respondió a todas las preguntas, sean referidas a su formación, su desarrollo profesional, sus orígenes, entre otros temas. El objeto de la multitudinaria entrevista fue otorgar a los estudiantes práctica en la realización de reportajes, en la dinámica pregunta respuesta.

Persona agradecida de sus orígenes las contestaciones del cineasta bonaerense destacaron los aportes de dicha facultad en los trabajos que llevo adelante como periodista y realizador cinematográfico, “la carrera me dio un background, un bagaje teórico el cual compensa la falta de práctica propia de la misma. Los contenidos teóricos obtenidos no se los puede conseguir en otro lado. El valor de este bagaje facilitó mi incursión en el ambiente de los medios, pero siempre alejado de la industria debido a mi perfil.”. ¿Cuál es tu perfil Pablo? “Yo vengo de una familia de sectores bajos de Villa Gesell, y aunque nunca milite en un partido ni fui un cuadro político mi militancia esta en la responsabilidad con las cosas que hago. Creo que hay que estar convencido de lo que uno hace, por eso no participo del mercado”.

Con una postura critica de la industria mediática y de su noción de verdad Reyero alimenta la actual controversia que existe alrededor del papel de los medios de comunicación,  “cuando contamos una historia siempre contamos un cuento, en el periodismo se hace arte, es un arte Los sectores marginales son reales pero son marginalizados por la actividad periodística, se eligen los protagonistas y son modelados. El punto de vista crea, aunque se diga que todas las historias están contadas, nuevas narraciones. Por esto mismo es que la actividad documental lleva ficción, y la ficción lleva documental”.

Realizadas unas cuantas preguntas comenzó a definirse y esclarecerse el interés de los estudiantes por esta figura, saber como hace cine y saber como hacer cine.

“El cine es un medio muy caro y concentrado en pocas manos, todo se guía por una lógica comercial. Eso hace que cueste hacer películas independientes de la cabeza y convierte en negocio ser la moda del momento” dice Reyero acerca de la creación cinematográfica, “sin embargo se puede buscar una historia debajo de una baldosa, elegir una historia a mano y contarla de manera sencilla sin requerir financiamiento. Yo creo que este es el modelo para aprender y hacer cine documental”. Al profundizar sobre este tema el documentalista encuentra la solución en lo que él llama lo artesanal. “Hoy la postproducción se puede hacer con una notebook y rodeado de un grupo de gente, de amigos, las imperfecciones del sonido y las imágenes se pueden corregir luego en una sala (de edición). Para facilitar este tipo de desarrollos es que hay que apoyar el crecimiento de los nuevos circuitos de circulación, como son Internet y el DVD, y los métodos de producción alternativa”.

Cumplidas las 2 horas de la entrevista la misma llegó a su fin, la clase terminó, pero no podía faltar la pregunta más importante y estereotipada, qué significa el cine para vos, a la que Pablo respondió con una contestación concreta y llena de sustancia. “Es soñar con imágenes y sonidos. No me importa la crítica, ella solo rotula, simplifica lo complicado. A mi me gusta soñar. Creo que el cine es un campo de batalla cultural donde en el largo plazo con formulas originales e inventiva podes lograr un cambio”.

Manhattan

Efecto de que estuve y estoy tapado de examanes es el hecho de que no escribo nada hace aproximadamente 15 dias, por eso mismo es que voy a colgar un perfil del creador cinematografico mas grande, para que por lo menos exista algo nuevo en representacion mia hasta que vuelva de entre las paginas de los libros.

“No quiero alcanzar la inmortalidad mediante mi trabajo, sino simplemente no muriendo” dice el director de casi 40 cintas, el escritor de mas de 35 guiones, y quien tiene en su haber actoral alrededor de 38 películas. Sin embargo no son justamente los números los que dan cuenta de su inmortalidad sino la calidad y el ingenio de los films de los que participa de una u otra manera. Y es que Allen Stewart Konigsberg, más conocido como Woody Allen, es uno de los directores más prolíficos y creativos de la historia del cine.

Sea desde el costado satírico o dramático el cineasta fanático de Manhattan ha retratado en sus películas infinidad de temas, pero siempre dejando su impronta tan personal como única, la construcción y el festejo de la farsa. Y es que el genero puede variar pero el sarcasmo nunca va a faltar en este director estadounidense, “mi forma de bromear es decir la verdad, es la broma más divertida”.

Personaje muy respetado por sus colegas, aunque incomprendido en su tierra, Woody Allen se ha dado el lujo de trabajar con algunos de los actores, comediantes y directores mas talentosos que ha dado la industria cinematográfica. Entre ellos se encuentran Peter Sellers, Orson Welles, Peter O’Toole, Diane Keaton, Meryl Streep, Martin Scorsese y Francis Ford Coppola. Sabedor de su situación en los EEUU el fanático de los hermanos Marx, Ingmar Bergman y Federico Fellini, dice “no conozco la clave del éxito, pero se que la clave del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo.”

Autor de una obra vasta, vale destacar entre ellas la que fue, de manera completa, su primer largometraje, “Take the money and run”. Historia narrada en forma documental, cuenta la vida de un inepto criminal, un sujeto totalmente inútil que pretende convertirse en un importante hampón. Sátira de las películas de criminales, esta cinta es una de las primeras en las que puede apreciarse el elemento de la suerte, constante siempre presente en los films de Allen, a través de las situaciones vividas por el personaje.

Con el correr de los años y de las películas Woody Allen se gano el respeto y admiración del público, convirtiéndose en uno de los pocos cineastas actuales de los que puede decirse que hacen cine de autor. La vigencia de este director aun se mantiene intacta, aunque últimamente con intermitencias, pero como el mismo dice  “si no te equivocas de vez en cuando, es que no lo intentas.”

 

¿Ser o no Ser?…por los Antonitos Birabents

En medio del furor por el BAFICI, se me hace necesario hacer ciertas observaciones sobre el fenómeno, en realidad sobre el público que concurre al fenómeno, que es el que le da esta relevancia al festival. Mis opiniones las voy sustentar en mis asistencias a los festivales de los años anteriores (2003 y 2004), porque al del 2005 no pude ir, por una cuestión de que era difícil encontrar entradas, quedaban pocas y eran para películas que realmente no me atraían, y no es parte de mi idiosincrasia ir por el mero hecho de decir “fui al Festival”, sin embargo esta actitud es la que está presente en la mayoría de la gente que concurre, por lo menos a mi parecer. Justamente dicha idea es la que voy a desarrollar en los siguientes párrafos. ¿Que esta opinión puede ser prejuiciosa?…puede ser, pero tengo material para fundamentar lo que sostengo…

“Waiting for happiness”, película Madagascareña(o como se diga), es un ejemplo notable de mi hipótesis… ¿por qué? Para empezar y como primer dato esta película se proyectaba en el cine Cosmos (todo lo contrario a un cine de shopping), en una pequeña sala, y esto no es intrascendente,  porque brinda al contexto un carácter “no comercial”, de alcance limitado, de bajo presupuesto, de mero amor al arte, y le da aires de lo que se supone por cultura, lo restringido, lo elitista, para no abundar en características, una antítesis de lo popular y masivo. Continuando con la descripción llego al momento de hablar del público, un conglomerado de jóvenes que parecían haber salido de una fábrica fordista, parecían haber sido producidos en serie, todos iguales, con sus gafas “ cool”, y en la misma pose, piernas cruzadas tocándose la pera, con su cara de “ay que gran película soy un intelectualoide”, pero no compadre, no es tan buena película, de hecho no se entiende ( ni siquiera se puede leer lo que dicen los protagonistas, porque la pantalla esta arriba y el cartel de infotrans abajo). Al decir eso, lo cual nadie se animaría a decir por la respuesta prevista, sea gestual o verbal, todos prefieren callar, mejor eso que verse tildado de inculto, de animal, por la connotación que tiene tanto la película como el entorno, si no lo entendés o no te gusta, tampoco te gusta la cultura, sos un bruto. Entonces, y para cerrar este punto, mucha gente va a presenciar la película no a verla, con esto lo que pretendo decir es que a pesar de no comprender lo que se esta observando, se concurre por la significación que tiene el estar ahí, por una cuestión superficial y esnobista, por el querer pertenecer a eso, a una elite, por el querer presumir a partir del significado que se extrae del haber ido. Para terminar de una vez por todas con esta película, para resumir todo en una frase, estaba lleno de Antonios Birabents y Fito Paez¨s, gente que se comporta de determinada manera y realiza algo por el mero hecho de que le gustan mas las connotaciones que trae ese algo, que el algo en sí.

Esto ultimo se evidencia en otro ejemplo del que fui participe, “ Control Room”, documental norteamericano, que se proyectaba en los Hoyts del Abasto, y que, por sobretodas las cosas, no competía por ningún premio. Estas 3 variables son importantísimas a la hora de analizar su público, el cual era restringido, éramos 15 personas en la sala, casi no había “Antonitos Birabents”. Por qué no había, por las connotaciones de los factores que enfatice antes, en primer lugar al ser norteamericana no tiene connotaciones positivas, si tomamos como positivo la “cultura”en términos de como fue descripta en los párrafos anteriores, ya que el cine yanqui se encuentra plasmado de películas comerciales, masivas, apuntadas a todo público, entonces en este sentido no sirven para pertenecer, para distinguirse, para mostrar pertenencia a un grupo particular. Y en segundo lugar la película era proyectada en un shopping, y no competía por premio alguno, lo cual masifica y “vulgariza” más la película en términos biranbentianos.

Con esto no quiero generalizar, pero si decir que al BAFICI concurre muchísima gente, y es muy poca la que dice que algo de lo que vió no le gusto, ¿son todas las películas buenas?, no creo, si esto fuera así, si fueran buenas, si le gustaran a todo el que la ve, estas películas serian muy rentables, por lo que rápidamente alguna productora grande se haría con ellas, lo cual no ocurre. Ya sé, alguno me podrá decir que estas películas son contestarias al sistema (conste que en ningún momento hablo de revolucionarias), que ponen en jaque la lógica de las empresas que potencialmente podrían adquirirlas, pero si algo es rentable en este mundo va a terminar siendo absorbido, sino ¿cuántos músicos “rojos” hay en circulación, cuantos hay difundidos? muchísimos. Descartada esta alternativa, la otra motivación que puedo plantear es mi hipótesis, aquello vinculado a los significados y la pertenencia.

Lennon

Parecía un canario encerrado allí, en su torre de marfil. Prisión construida por el amor infinito a sus obras, a su música,  y cerrada por el cariño carcelero de sus fanáticos. Sin poder trascender los barrotes, padeció la nostalgia por la libertad infantil a la que le cantaba. Libertad suya, libertad genérica, libertad de todos. Deleitó oídos, rompió momentánemente las cadenas de la miseria terrenal que mancilla suelos y espíritus. Esperanza ante la desesperación.

Con su “Real Love” “Imagine” un cambio y tatuó un deseo. Volamos “Free as a bird” con él. Pero la miseria cazó al ave. Sin embargo siempre volará entre nos, junto a “Lucy in the Sky with Diamonds”.