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Mundial 78.Verdad o Mentira

En la sede Ramos Mejia de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires Cristian Remoli, periodista deportivo y documentalista, brindó una charla sobre su opera prima “Mundial 78.Verdad o Mentira”. La presentación, organizada por la profesora Clarisa Veiga, se llevó a cabo en el marco de la materia Taller III (de Multimedios).

A diferencia de lo sucedido con otros personajes (conferencia de prensa de Pablo Reyero en circunstancias similares) la entrada de Remoli no rompió el clima distendido que gobernaba el aula. Posible explicación de esto, el tema que se trataría en la charla: un film sobre las irregularidades del Mundial 78, un film sobre fútbol para aquellos que pretenden simplificar, un tema que carece de aristas relevantes dentro de un ámbito académico. Pensamiento, este último, que encuentra eco en Remoli, “el gran error de los intelectuales es considerar al fútbol y la cultura popular como cosa menor y despreciarlo, el fútbol es un gancho importantísimo que permite hablar de otras cosas”.

Palabras van, palabras vienen, el tiempo pasó y el aura amistosa que imperaba en la charla permitió saltar de tópico a tópico, de tema a tema, hasta llegar a esas otras cosas a las que abre la puerta el fútbol. “El mundial 78 muestra la capacidad de los argentinos de vivir en la irrealidad absoluta sin darnos de cuenta”, dice el documentalista. Es que según el periodista-cineasta “a la gente del deporte no le importa la verdad”, no le importa lo turbio que se arrastró y escondió detrás del logro conseguido en el año 1978, “Grondona me dijo cuanto menos se hable de todo mejor”. Según el realizador del incisivo documental en el ambiente del fútbol parecería que todo aquel que vincula el mundial con la sangrienta dictadura que gobernaba en esos años la Argentina y avanza por la senda de la verdad resta gloria deportiva a lo obtenido por la selección nacional. “Un amigo me dijo ver este documental es como enterarse de que  Sandro es puto”, definición que grafica lo que significa para los argentinos el analizar la copa del mundo ubicándola en el contexto oscuro en el que se logro.

Testimonio claro del imperativo nacional de silencio que sobrevuela alrededor de este tema es el sendero de censura que debió atravesar el documental antes de poder ver la luz. Luego de terminar el rodaje iniciado en el 2003, cuenta Remoli, los crudos se presentaron en TYC SPORTS (productor de la cinta) que sin dar razones decidió no ponerlo al aire, “en ningún momento me dijeron el por qué de la censura”.

Una posible respuesta a este atentado contra la libre expresión es el lazo que mantiene la empresa propietaria del monopolio de los eventos deportivos (TYC SPORTS), particularmente los partidos de fútbol, con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Años atrás se registró un caso de censura en dicha señal televisiva, el levantamiento del aire del programa “El sello”, luego de transmitirse declaraciones antisemitas del presidente de la asociación, Julio Grondona. Off de record Remoli narra lo sucedido, “hicieron un meeting para bajar línea por lo que había pasado: hacer quedar mal a la AFA. No había que hablar mal de la AFA, ni de los socios, ni de política, había que entretener”. Acallado en canales deportivos el material se presentó en Canal 7 a la búsqueda de un espacio pero no hallo eco, “tampoco me quisieron porque eran socios de la AFA para transmitir el mundial 2006”. Tras una convivencia prolongada con la censura el material viajó al exterior donde encontró su lugar. Seleccionado en un festival sobre  fútbol en Frankfurt, expuesto en “La carrera de Miguel” (evento realizado simultáneamente en Italia y Argentina que recuerda a uno de los tantos desaparecidos victimas de la dictadura del 76), seleccionado en los festivales de cine de Roma, Montevideo, Punta del Este, y Cuba.

Aun después de haberle presentando a los protagonistas argentinos del mundial todo el material con el que contaba sobre las irregularidades del evento y su utilización en el momento más trágico de la historia argentina algunos de ellos siguen negándolos. Remoli define a la reacción de Menotti y sus pares deportistas como a la de negadores. “Los jugadores no son marcianos, son actores sociales, ellos tendrían que haber tenido algún gesto, Menotti era Gardel. Aunque creo que son los últimos en la lista de responsables tiene que haber autocrítica, Menotti niega, niega, niega”. Igualmente Remoli aclara, “a los futbolistas no les  pido que sean Camilo Cienfuegos pero si autocrítica”.

El testimonio fílmico y oral elaborado por el documentalista transmite un mundo bipolar, dividido en fantasía y terror. Aquellos que eligen la fantasía lo hacen aun cuando eso implique defender lo indefendible y encubrir a los cómplices del asesinato de 30000 personas. A juicio del joven periodista “los futbolistas estaban al tanto de todo lo que ocurría en el país, pero también existe responsabilidad en el periodismo que son quienes tienen el deber de contar”.

El fútbol es un entretenimiento encerrado en la historia y, hasta el momento, carcelero de verdades.

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