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¿Ser o no Ser?…por los Antonitos Birabents

En medio del furor por el BAFICI, se me hace necesario hacer ciertas observaciones sobre el fenómeno, en realidad sobre el público que concurre al fenómeno, que es el que le da esta relevancia al festival. Mis opiniones las voy sustentar en mis asistencias a los festivales de los años anteriores (2003 y 2004), porque al del 2005 no pude ir, por una cuestión de que era difícil encontrar entradas, quedaban pocas y eran para películas que realmente no me atraían, y no es parte de mi idiosincrasia ir por el mero hecho de decir “fui al Festival”, sin embargo esta actitud es la que está presente en la mayoría de la gente que concurre, por lo menos a mi parecer. Justamente dicha idea es la que voy a desarrollar en los siguientes párrafos. ¿Que esta opinión puede ser prejuiciosa?…puede ser, pero tengo material para fundamentar lo que sostengo…

“Waiting for happiness”, película Madagascareña(o como se diga), es un ejemplo notable de mi hipótesis… ¿por qué? Para empezar y como primer dato esta película se proyectaba en el cine Cosmos (todo lo contrario a un cine de shopping), en una pequeña sala, y esto no es intrascendente,  porque brinda al contexto un carácter “no comercial”, de alcance limitado, de bajo presupuesto, de mero amor al arte, y le da aires de lo que se supone por cultura, lo restringido, lo elitista, para no abundar en características, una antítesis de lo popular y masivo. Continuando con la descripción llego al momento de hablar del público, un conglomerado de jóvenes que parecían haber salido de una fábrica fordista, parecían haber sido producidos en serie, todos iguales, con sus gafas “ cool”, y en la misma pose, piernas cruzadas tocándose la pera, con su cara de “ay que gran película soy un intelectualoide”, pero no compadre, no es tan buena película, de hecho no se entiende ( ni siquiera se puede leer lo que dicen los protagonistas, porque la pantalla esta arriba y el cartel de infotrans abajo). Al decir eso, lo cual nadie se animaría a decir por la respuesta prevista, sea gestual o verbal, todos prefieren callar, mejor eso que verse tildado de inculto, de animal, por la connotación que tiene tanto la película como el entorno, si no lo entendés o no te gusta, tampoco te gusta la cultura, sos un bruto. Entonces, y para cerrar este punto, mucha gente va a presenciar la película no a verla, con esto lo que pretendo decir es que a pesar de no comprender lo que se esta observando, se concurre por la significación que tiene el estar ahí, por una cuestión superficial y esnobista, por el querer pertenecer a eso, a una elite, por el querer presumir a partir del significado que se extrae del haber ido. Para terminar de una vez por todas con esta película, para resumir todo en una frase, estaba lleno de Antonios Birabents y Fito Paez¨s, gente que se comporta de determinada manera y realiza algo por el mero hecho de que le gustan mas las connotaciones que trae ese algo, que el algo en sí.

Esto ultimo se evidencia en otro ejemplo del que fui participe, “ Control Room”, documental norteamericano, que se proyectaba en los Hoyts del Abasto, y que, por sobretodas las cosas, no competía por ningún premio. Estas 3 variables son importantísimas a la hora de analizar su público, el cual era restringido, éramos 15 personas en la sala, casi no había “Antonitos Birabents”. Por qué no había, por las connotaciones de los factores que enfatice antes, en primer lugar al ser norteamericana no tiene connotaciones positivas, si tomamos como positivo la “cultura”en términos de como fue descripta en los párrafos anteriores, ya que el cine yanqui se encuentra plasmado de películas comerciales, masivas, apuntadas a todo público, entonces en este sentido no sirven para pertenecer, para distinguirse, para mostrar pertenencia a un grupo particular. Y en segundo lugar la película era proyectada en un shopping, y no competía por premio alguno, lo cual masifica y “vulgariza” más la película en términos biranbentianos.

Con esto no quiero generalizar, pero si decir que al BAFICI concurre muchísima gente, y es muy poca la que dice que algo de lo que vió no le gusto, ¿son todas las películas buenas?, no creo, si esto fuera así, si fueran buenas, si le gustaran a todo el que la ve, estas películas serian muy rentables, por lo que rápidamente alguna productora grande se haría con ellas, lo cual no ocurre. Ya sé, alguno me podrá decir que estas películas son contestarias al sistema (conste que en ningún momento hablo de revolucionarias), que ponen en jaque la lógica de las empresas que potencialmente podrían adquirirlas, pero si algo es rentable en este mundo va a terminar siendo absorbido, sino ¿cuántos músicos “rojos” hay en circulación, cuantos hay difundidos? muchísimos. Descartada esta alternativa, la otra motivación que puedo plantear es mi hipótesis, aquello vinculado a los significados y la pertenencia.

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